12 de agosto de 2025

Speak No Evil: El costo de agradar

Por Eduardo Sánchez

Hace unos meses ví Speak No Evil1, la versión original de 2022 dirigida por Christian Tafdrup. Es una película incómoda, perturbadora y difícil de digerir. Explora los límites de la cortesía, la vulnerabilidad psicológica y las consecuencias de ignorar nuestras alarmas internas. También funciona como una cruda metáfora sobre cómo la presión social y el miedo al conflicto pueden llevarnos a situaciones de peligro real.

La historia sigue a una familia danesa que, durante unas vacaciones, conoce a otra familia holandesa aparentemente amable. A pesar de las señales de alerta (comentarios pasivo-agresivos, invasión de espacio personal, actitudes condescendientes) los protagonistas priorizan la cortesía sobre su bienestar. Este patrón de conducta no es casual. Los controvertidos experimentos de Stanley Milgram2 sobre la obediencia mostraron que las personas tendemos a seguir órdenes o expectativas sociales, incluso cuando eso nos perjudica. Aunque dichos estudios han recibido críticas3, la tendencia humana a complacer, buscar aprobación o integrarse en un grupo es real, y en ciertos contextos puede tener consecuencias devastadoras.

Esto conecta directamente con la normalización de microagresiones: comentarios o actos sutiles que erosionan el bienestar emocional y que se dan en entornos familiares, escolares, laborales o comunitarios. El problema es que, cuando estos gestos hostiles se repiten, pueden volverse parte del “paisaje” social y dejar de percibirse como alarmas. En la película, la familia holandesa manipula sutilmente a los daneses, generando confusión y haciendo que duden de su propia percepción. Esta dinámica refleja lo que en psicología se conoce como gaslighting, un tipo de manipulación que busca que la víctima se cuestione a sí misma, llegue a creer que exagera o que es “demasiado sensible”. El resultado puede ser devastador: ansiedad, depresión, pérdida de autoestima y, en casos graves, estrés postraumático4.

La cinta ofrece ejemplos claros:

  • Cuando los daneses intentan irse, los holandeses los convencen de quedarse “un día más”, disfrazando la insistencia como hospitalidad.
  • El uso del silencio del niño que no habla, símbolo de la incapacidad (o el miedo) de denunciar lo que está mal.
  • Pequeños actos invasivos que, sumados, crean un ambiente de control.

Pero entonces, ¿por qué no huyeron? El clímax de la película es desgarrador no por su violencia explícita, sino por la pasividad de los protagonistas. El psicólogo Martin Seligman acuñó el término “indefensión aprendida”5 para describir cómo, ante situaciones traumáticas recurrentes, una persona deja de reaccionar incluso cuando podría hacerlo. Este concepto explica por qué algunas víctimas de violencia no abandonan a sus agresores y resalta la urgencia de intervenciones tempranas, sobre todo en entornos familiares disfuncionales.

Lecciones clave que deja la película:

  1. Poner límites no es egoísmo: decir “no” puede salvarte la vida.
  2. Escucha tu intuición: si algo se siente mal, probablemente lo sea.
  3. El silencio no siempre es prudencia: hablar puede romper ciclos de abuso.

La gran pregunta es: ¿cómo diferenciar entre cortesía y sumisión? Aunque la película plantea un caso extremo, los mecanismos psicológicos que retrata son cotidianos y están más cerca de nuestra vida diaria de lo que creemos. En nuestro contexto sociocultural quizá no sea tan común soportar tanto abuso sin reacción visible, pero si analizamos con honestidad, veremos que hay muchas situaciones (en la familia, el trabajo o la comunidad) donde cedemos demasiado para evitar incomodar, y eso nos pone en riesgo.

El remake estadounidense de 20246 (protagonizado por James McAvoy) pierde parte de la sutileza inquietante del original. Si pueden, quédense con la versión danesa: es incómoda, sí, pero es justo esa incomodidad la que hace que valga la pena verla.

Para quienes trabajamos en intervención social, Speak No Evil no es solo una película perturbadora, sino una herramienta para reflexionar sobre cómo el silencio, la presión social y la falta de límites pueden abrir la puerta a dinámicas abusivas. El trabajo social tiene un papel clave en:

  • Educar sobre la importancia de establecer límites claros desde la infancia, para prevenir relaciones de dependencia o sumisión.
  • Detectar señales tempranas de manipulación o abuso, incluso cuando se presentan como gestos “inofensivos” o “bromas”.
  • Fortalecer redes de apoyo comunitarias que empoderen a las personas a actuar ante el maltrato, sin miedo a ser juzgadas.

Más allá de la ficción, lo que muestra la película ocurre en la vida real, y a menudo de forma silenciosa. Nuestra labor no solo es intervenir cuando el daño ya está hecho, sino prevenir que las personas crucen esa línea invisible entre cortesía y autoanulación. Porque a veces, decir “basta” es el primer paso para salvar una vida.

  • Bjørn: ¿Por qué haces esto?
  • Patrick: Porque me lo permitiste.

Brutal.

  1. Tafdrup, C. (Director). (2022, marzo 17). Speak No Evil [Video recording]. Profile Pictures, OAK Motion Pictures, Det Danske Filminstitut. ↩︎
  2. Milgram, S., Goitia, J. de, & Bruner, J. (2016). Obediencia a la autoridad: El experimento Milgram. Capitan Swing. ↩︎
  3. Cantos, J. M., & Álvaro, J. L. (2015). Más allá de la obediencia: Reanálisis de la investigación de Milgram. Escritos de Psicología / Psychological Writings, 8(1), 13–20. https://doi.org/10.5231/psy.writ.2015.0701 ↩︎
  4. Health, H. M. (2023, septiembre 19). The Effects of Gaslighting on Mental Health. Harbor Psychiatry & Mental Health. https://harbormentalhealth.com/2023/09/19/the-effects-of-gaslighting-on-mental-health/ ↩︎
  5. Seligman, M. E. P. (1975). Helplessness: On depression, development, and death. W. H. Freeman; trade distributor, Scribner. ↩︎
  6. Watkins, J. (Director). (2024, septiembre 12). Speak No Evil [Video recording]. Universal Pictures, Blumhouse Productions, Croatian Film Association. ↩︎